La temporada 2026-2027 arrancará el 18 de septiembre en el Saló del Tinell con Living & Leaving, la nueva creación de Marcos Morau y La Veronal. La pieza será la primera entrega de una trilogía y servirá como punto de partida para un curso marcado por las reformas, los desplazamientos y una programación ambiciosa.
El Mercat presentará más de 40 espectáculos y contará con un presupuesto de siete millones de euros. La programación combinará grandes nombres internacionales, creación local y propuestas pensadas para sacar la danza de sus escenarios habituales.
Entre las compañías invitadas figuran (La) Horde - Ballet National de Marseille, la Sydney Dance Company dirigida por Rafael Bonachela, Carte Blanche de Noruega, Cullberg con Renan Martins y Tanzmainz junto a Paloma Muñoz. También pasarán por la temporada artistas como Marlene Monteiro Freitas, Piny o Jefta van Dinther.
La programación se extenderá a otros teatros y espacios de Barcelona. Israel Galván y Mohamed El Khatib presentarán Israel & Mohamed en el Teatre Lliure, mientras Sharon Eyal llevará Delay the Sadness al Teatre Nacional de Catalunya, reforzando la idea de una temporada compartida por varios escenarios.
La creación local también tendrá un peso importante, con nombres como Inka Romaní, Candela Capitán, Taiat Dansa, Núria Guiu Sagarra, Vanesa Aibar, LaCerda, laSADCUM y Roger Bernat. Este último presentará una versión de La consagración de la primavera sin bailarines profesionales, una propuesta que juega con los límites entre escena, público y participación.
El Mercat también llevará la danza a lugares poco habituales, como las Piscinas Municipales de Montjuïc o el Castillo de Montjuïc. Esa salida hacia la ciudad no será solo una solución por las obras, sino una forma de probar cómo puede cambiar la relación entre público, cuerpo, arquitectura y espacio urbano.
Bajo el lema Ballant cauen murs, la directora María José Cifuentes plantea la temporada como una invitación a romper fronteras físicas y simbólicas. Para Barcelona, las reformas del Mercat no significan una pausa en la danza, sino todo lo contrario: una oportunidad para que la coreografía se mueva por la ciudad y llegue a públicos que quizá no suelen entrar en su sede de Montjuïc.