El mejor destino de playa del mundo en 2025, según los World Travel Awards, está mucho más cerca de lo que parece: en el extremo sur de Portugal. El Algarve vuelve a alzarse con el primer puesto —y ya van cuatro— gracias a una combinación difícil de igualar de naturaleza, clima y cultura.
La región presume de más de 200 kilómetros de costa donde se alternan largas playas de arena dorada con acantilados esculpidos por el Atlántico, cuevas marinas, lagunas y pequeñas islas protegidas. No es solo un lugar para tumbarse al sol: es un territorio que se recorre, se navega y se saborea.
El factor climático juega a su favor. Con más de 300 días de sol al año, el Algarve escapa de la estacionalidad extrema y se convierte en un destino fiable tanto en verano como en primavera u otoño. A esto se suma una gastronomía muy ligada al mar, pueblos costeros que conservan su ritmo pausado y una oferta cultural que va más allá del turismo de playa.
Entre los nombres que aparecen una y otra vez en las listas de imprescindibles están Praia da Marinha, Falésia, Camilo, Albufeira o Benagil, con su famosa cueva circular abierta al cielo. Para quienes buscan calma absoluta, la isla de Armona, dentro del Parque Natural de la Ría Formosa, ofrece un paisaje casi virgen, sin coches y con aroma a escapada lenta.
El premio reconoce, en definitiva, un destino completo: playas espectaculares, sí, pero también identidad, paisaje y una forma de vivir el mar que sigue marcando la diferencia en Europa.