Barcelona estrena un espacio cultural único: el Jardín de los Cipreses de Montjuïc, joya histórica diseñada por J.C.N. Forestier e integrada en los Jardines de Laribal, se convierte en sala expositiva permanente de la Fundació Miró. Ahora forma parte del recorrido habitual de la colección, invitando a descubrir el proceso creativo de Joan Miró más allá de las paredes del edificio Sert.
La reordenación rompe con el orden cronológico y propone un viaje conceptual por la obra del artista: salas temáticas exploran ideas como el equilibrio, el espacio o la tensión entre lo cerrado y lo abierto. Se incorporan nuevas piezas y préstamos destacados, como seis obras del Museo Reina Sofía y una selección de Alexander Calder. En el jardín destaca la escultura de bronce ‘Mujer’ (1970), fundida en 1997 en Verona y colocada entre los cipreses —símbolo de conexión entre cielo y tierra, tema clave en Miró.
Bajo el título ‘Joan Miró. Cercles (Círculos)’, la exposición se inspira en una carpeta inédita de los años 50 donde el artista relacionaba el cosmos con formas circulares. Por primera vez se muestra al público, junto a materiales científicos y divulgativos sobre su fascinación por la astronomía y las geociencias en la Cataluña del siglo XX.
La muestra es un sistema vivo: cada seis meses se renovará con nuevas obras y enfoques durante dos años, acompañada de programas de mediación y actividades públicas. Un cambio que transforma la visita a la Fundació Miró en una experiencia más abierta, inmersiva y conectada con la naturaleza —perfecta para redescubrir a Miró con ojos nuevos en pleno Montjuïc.