Desde primera hora, paseantes, autores y vendedores han tenido que protegerse del polvo y los filamentos en suspensión. Muchos han recurrido a mascarillas o pañuelos ante la irritación en garganta y piel, en una escena poco habitual en uno de los días más esperados del año.
Aunque muchos lo han confundido con polen, los expertos explican que se trata de restos del fruto del platanero del año anterior. Al desintegrarse, estas partículas se dispersan fácilmente y provocan reacciones físicas, aunque no necesariamente alérgicas.
El efecto se ha intensificado por la combinación de viento y alta actividad en la calle. Sant Jordi multiplica el tránsito peatonal, lo que levanta aún más residuos acumulados en el suelo. En ciudades como Barcelona y Lleida, donde este árbol es muy común, el fenómeno ha sido especialmente visible.
La situación ha llegado incluso a las farmacias, donde en algunos puntos se han agotado mascarillas y antihistamínicos. También ha afectado a la agenda cultural: figuras como Pedro Almodóvar han tenido que ajustar sus firmas por las molestias provocadas por el ambiente.
Si vas a salir estos días, conviene protegerse con mascarilla o gafas y evitar tocarse la cara. El fenómeno es puntual, pero puede resultar molesto incluso sin tener alergia.