Una de las principales medidas será la reducción de las horas lectivas. A partir del curso 2026-2027, los docentes mayores de 58 años podrán impartir dos horas menos de clase a la semana, una mejora destinada a aliviar la carga laboral en la última etapa de su carrera profesional.
La rebaja se extenderá en el curso siguiente al profesorado de secundaria obligatoria y postobligatoria. En infantil y primaria, la reducción se aplicará de forma gradual: una hora menos en 2028-2029 y otra adicional en 2029-2030, hasta situar la jornada en 23 horas lectivas semanales.
Los profesores de secundaria completarán el proceso en el curso 2030-2031, cuando su jornada de docencia directa quedará fijada en 21 horas semanales. La implantación escalonada permitirá a los centros adaptar plantillas, horarios y organización interna.
El pacto también mejora la cobertura de las bajas médicas. Los centros deberán incorporar a un sustituto desde el séptimo día de ausencia, frente a los 16 días que podían transcurrir hasta ahora, lo que reducirá el tiempo durante el que otros profesores deben asumir grupos adicionales.
Además, se contemplan mejoras retributivas para determinados cargos y funciones docentes. Las organizaciones firmantes consideran que estas medidas pueden aportar más estabilidad a las plantillas y facilitar la continuidad de los proyectos educativos.
La inversión de 118 millones forma parte de un refuerzo más amplio de la financiación de la escuela concertada, que prevé recibir 390 millones de euros adicionales en cinco años. El objetivo declarado es acercar sus condiciones laborales a las de la red pública y mejorar la calidad del servicio.
En Barcelona, donde la concertada tiene una presencia destacada en numerosos barrios, los cambios afectarán tanto al día a día de los profesores como a la organización de los colegios. Menos horas lectivas y sustituciones más rápidas pueden traducirse en una atención más estable para el alumnado y en menos interrupciones durante el curso.