La cita convierte el distrito en un escenario repartido por distintos rincones del barrio. No hace falta entrar en un teatro ni comprar entrada para encontrarse con una actuación: el plan consiste precisamente en cruzarse con la cultura en espacios cotidianos, donde normalmente hay vecinos paseando, niños jugando o terrazas llenas al caer la tarde.
La programación mezcla compañías consolidadas, artistas emergentes y formatos poco habituales. El festival arrancará el 30 de junio en la Plaça del Fort Pienc con “Aleta”, de la Cia. Marc Fernández, una propuesta que cruza danza contemporánea y tradición para abrir la edición con movimiento en plena calle.
El recorrido continuará por espacios como Casa Golferichs, el Mercat de Sant Antoni, La Casa Elizalde o el interior de la Illa de les Treballadores de la Numax. Cada lugar tendrá su propia atmósfera, una de las claves de un festival que no busca encerrar los espectáculos, sino hacerlos dialogar con el barrio.
Entre las propuestas destacadas aparecen “Mudanzas Portas”, un trabajo de teatro de objetos que recupera la memoria de una empresa familiar, y “FRAGILE”, una pieza de danza centrada en la vulnerabilidad. También estará “EMPAQUE”, de Chicharrón Circo Flamenco, que mezcla circo, flamenco y experiencia sensorial.
El Tangent también reserva espacio para formatos más sorprendentes. “I trust you” llevará el soplado de vidrio en directo a escena, mientras que “Caída libre para personas con vértigo” utilizará la acrobacia, el humor y la ternura para hablar de vínculos humanos desde una mirada muy física.
La música tomará fuerza cuando caiga la noche. La programación incluye conciertos de Laaza, Guillem Roma, Lima Negra, Lorena Álvarez, Extraño Weys Orquestra y Renaldo & Clara, entre otros nombres, con estilos que van de la canción de autor a sonidos más festivos y experimentales.
Todos los espectáculos son gratuitos y, salvo excepciones por aforo, no requieren reserva previa. Esa accesibilidad es una parte importante del espíritu del festival: acercar propuestas culturales a vecinos que quizá no irían a una sala, pero sí se quedan a mirar si la actuación sucede en su plaza.
El Festival Tangent nació hace una década impulsado por los centros cívicos del Eixample. Desde entonces, se ha consolidado como una forma de sacar la cultura de los circuitos habituales y llevarla a los espacios donde transcurre la vida diaria del distrito.
Este verano, el Eixample no solo será un lugar de paso entre calor, tráfico y terrazas. Durante 16 noches, sus patios y plazas funcionarán como pequeños escenarios abiertos, una invitación sencilla a detenerse, mirar alrededor y descubrir que la cultura también puede aparecer a pocos metros de casa.