El partido arrancó con tensión desde antes del pitido inicial por problemas técnicos con el VAR, en un ambiente ya cargado de presión. El Sevilla dominó la posesión durante buena parte de la primera mitad y obligó a Dmitrovic a intervenir pronto, aunque el Espanyol logró resistir y reaccionar antes del descanso con una ocasión clara de Edu Expósito que obligó a lucirse a Vlachodimos.
Tras el paso por vestuarios, el conjunto de Manolo González encontró premio. En el minuto 56, Roberto puso un balón al área y Dolan resolvió con calma para firmar el 0-1, un gol que hacía creer a los pericos en una victoria vital para escapar de la zona baja. Poco antes, el VAR ya había anulado un tanto de Alexis Sánchez por fuera de juego, manteniendo con vida al Espanyol.
Pero el desenlace volvió a golpear con dureza. El Sevilla apretó en el tramo final y encontró el empate a diez minutos del cierre, cuando Castrín sorprendió a Dmitrovic con un disparo cruzado. Ya en el descuento, Akor Adams culminó la remontada tras una acción iniciada por Alexis, dejando al Espanyol hundido anímicamente y acumulando ya dieciocho partidos sin ganar.
La preocupación crece en Barcelona. La distancia respecto al descenso se reduce peligrosamente y el equipo afronta las últimas jornadas en un clima de máxima tensión, con la sensación de que cada error pesa más que nunca. La afición empieza a hacer cuentas y teme que la mala dinámica termine arrastrando al club a Segunda División.
El RCD Espanyol no solo se juega una categoría en este tramo final de temporada. Para miles de aficionados pericos, el riesgo de descenso supone un golpe emocional y económico que afectaría al club y también al entorno que vive alrededor suyo. Menos ingresos, menor visibilidad y un clima de frustración volverían a marcar el día a día en Cornellà y en buena parte de Barcelona, donde el Espanyol sigue representando una identidad propia y una forma distinta de vivir el fútbol. La preocupación ya se siente en la grada y en las calles, con una afición que teme volver a empezar desde abajo apenas unos años después del último descenso.