Solo Alemania, con 608 millones de litros, Italia, con 549 millones, y Francia, con 525 millones, produjeron más. En conjunto, las fábricas de la Unión Europea elaboraron 3.440 millones de litros de helado durante 2025, casi un 2% más que el año anterior.
El aumento también se percibe en las neveras domésticas. Entre junio de 2025 y mayo de 2026, los hogares españoles compraron 151,97 millones de litros, un 11,7% más que en el mismo periodo anterior. El gasto alcanzó los 762,68 millones de euros.
Cada residente consumió de media 3,23 litros adquiridos para el hogar y destinó 16,20 euros a este producto. El consumo por persona aumentó un 11,2%, mientras que el gasto creció todavía más, un 15,7%, impulsado también por una subida del precio medio.
Ese precio se situó en 5,02 euros por litro, un 4,1% más que un año antes. El dato ayuda a explicar por qué el valor del mercado doméstico avanzó un 16,3%, por encima del crecimiento registrado en volumen.
El fenómeno resulta especialmente visible durante los meses cálidos en ciudades como Barcelona, donde supermercados, pequeños comercios y heladerías incorporan el producto a uno de los momentos de mayor actividad del año. Aun así, los datos oficiales muestran que el helado empieza a depender algo menos exclusivamente del verano.
La innovación también ha ampliado el escaparate. A los formatos tradicionales se han sumado nuevas combinaciones, tamaños, versiones vegetales y propuestas dirigidas a públicos diferentes, mientras la industria intenta extender el consumo durante más meses del calendario.
España refuerza así su peso en un mercado europeo enorme y muy competitivo. Detrás del cucurucho que acompaña un paseo de agosto hay una industria que mueve cientos de millones de litros y un consumo doméstico que, lejos de enfriarse, ha vuelto a acelerar.