El club resuelve oficialmente la discusión describiéndolo como un verde muy claro, suave y luminoso, con un matiz frío. La propia tienda del Barça reconoce, sin embargo, la presencia de ambos colores en el diseño y define la combinación cromática de la camiseta como verde y azul.
El tono principal contrasta con detalles en rojo intenso repartidos por la prenda. El escudo aparece bordado, siguiendo la estética de las equipaciones de hace tres décadas, mientras que el logotipo de Spotify y el característico Swoosh de Nike utilizan un azul mucho más marcado.
También hay un guiño directo a los años 90 en la tipografía. El Barça ha recuperado un estilo de números y letras inspirado en aquella década, una época en la que las camisetas de fútbol utilizaban diseños, colores y acabados mucho más atrevidos que los actuales.
La equipación ya está disponible en las tiendas oficiales y se comercializa en versiones para hombre, mujer y público infantil. La camiseta estándar para adulto parte de los 109,99 euros, aunque el precio aumenta con la personalización y las versiones utilizadas por los jugadores.
En redes sociales, sin embargo, el precio o los detalles retro han quedado en segundo plano frente a la pregunta más sencilla: de qué color es realmente. Las fotografías, las diferencias entre pantallas y la iluminación hacen que el tono pueda parecer más verde o más azulado dependiendo de cómo se observe.
Las terceras equipaciones llevan años funcionando como el espacio donde los clubes pueden alejarse de sus colores tradicionales y experimentar con propuestas menos previsibles. En esta ocasión, el Barça ha conseguido que esa libertad creativa genere conversación incluso antes de que la camiseta tenga protagonismo sobre el césped.
El resultado es una equipación difícil de confundir con cualquier otra de la temporada. Oficialmente es verde claro con detalles azules y rojos; en las calles y las redes de Barcelona, probablemente el debate sobre su verdadero color continuará cada vez que alguien la lleve puesta.