La iniciativa forma parte de Persianes que fan barri, un proyecto que utiliza el diseño y la creación artística para reforzar el comercio de proximidad. En el Clot, las obras se han realizado con la colaboración del Eix Comercial del Clot y buscan que cada pintura tenga una relación directa con la historia, la actividad o la personalidad del negocio que hay detrás.
Blackblock ha optado por una estética que recuerda a antiguas fotografías, con una gama de tonos sepia y escenas vinculadas a los oficios y a la vida cotidiana. El resultado convierte cierres que antes eran superficies grises o cubiertas de pintadas en imágenes reconocibles para quienes viven y compran habitualmente en el barrio.
La ruta pasa por comercios muy diferentes. Entre ellos aparecen establecimientos históricos como la Pastisseria Gual, abierta desde principios del siglo XX, la Xarcuteria Bosch y el Bar Elias, junto a negocios como la Pastisseria La Palma, Merceria Mariona, DigiCopy Clot, la Gelateria Mallorca o el restaurante A'Cañota.
En cada persiana, el dibujo parte de aquello que ocurre dentro del establecimiento. Cafés, dulces, embutidos, objetos de mercería y otros elementos cotidianos sirven para identificar los negocios incluso cuando están cerrados. La propuesta convierte así el escaparate nocturno o dominical del barrio en una pequeña galería al aire libre.
El proyecto del Clot forma parte de una intervención mucho mayor en Barcelona. Un total de 185 comercios de los diez distritos participan este año en Persianes que fan barri, con once artistas y colectivos vinculados a quince asociaciones comerciales. La iniciativa se desarrolla coincidiendo con la Capitalidad Europea del Comercio Local que ostenta Barcelona en 2026.
En el Clot, el efecto resulta especialmente visible porque los murales se distribuyen por calles como Mallorca, Rogent, València, Independència, Aragó, Clot o Muntanya. No hace falta entrar en una sala de exposiciones para recorrerlos: basta con pasear por el barrio cuando los establecimientos están cerrados.
La transformación busca además dar una segunda vida visual a las calles fuera del horario comercial. Allí donde antes quedaba una sucesión de persianas metálicas, ahora aparecen escenas relacionadas con los negocios y con la memoria cotidiana del Clot, convirtiendo el cierre de las tiendas en el momento en que empieza otra forma de descubrir el barrio.