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El incendio de La Bisbal sigue en vigilancia por el calor y el viento

El incendio de La Bisbal d’Empordà continúa estabilizado, pero todavía no se da por controlado. El calor intenso y el viento de marinada mantienen en alerta a los equipos de emergencia, que vigilan un perímetro muy amplio en Les Gavarres para evitar nuevas reactivaciones.

Foto por apiguide / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

La situación afecta de lleno al Baix Empordà, pero también se sigue con preocupación desde Barcelona y el resto de Catalunya. En plena ola de calor, cualquier cambio de viento puede complicar un incendio que ya ha dejado viviendas destruidas, daños materiales y varios días de tensión en municipios cercanos a la Costa Brava.

Los Bombers de la Generalitat mantienen desplegados 184 efectivos, 40 dotaciones terrestres y dos medios aéreos. La prioridad es controlar los puntos calientes dentro de un perímetro de unos 40 kilómetros, donde todavía pueden aparecer columnas de humo o pequeños focos si sube la temperatura.

Durante la madrugada se detectó una reactivación en la zona de Mas Ambrós, en Calonge, que pudo ser apagada rápidamente. Ese tipo de episodios explica por qué los equipos no quieren precipitarse: el fuego ya no avanza como en los primeros momentos, pero el terreno sigue siendo delicado.

El flanco derecho, hacia el interior de Les Gavarres y en dirección a Girona, es el punto que más preocupa. La vegetación, la orografía y las lenguas de fuego que quedan dentro del perímetro obligan a mantener vigilancia constante desde tierra y desde el aire.

El balance provisional muestra la dureza del incendio. Once viviendas han quedado completamente destruidas y otras catorce han sufrido daños parciales en municipios como Cruïlles, Monells i Sant Sadurní de l’Heura, La Bisbal, Calonge y Santa Cristina d’Aro. El Sistema d’Emergències Mèdiques ha atendido a catorce personas desde el inicio del fuego.

La decisión sobre si el incendio puede darse por controlado dependerá de cómo aguanten el perímetro y los puntos calientes durante las horas de más calor. Hasta entonces, la consigna sigue siendo prudencia, especialmente en zonas forestales y urbanizaciones próximas al macizo.

La jornada deja una advertencia clara para el verano catalán: cuando el calor extremo se combina con viento y vegetación seca, el impacto no se limita al monte. Afecta a casas, carreteras, rutinas familiares, turismo y seguridad en comarcas enteras que viven muy cerca del bosque.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID49057

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