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Barcelona afronta el verano tras un fuerte aumento de muertes por calor

Barcelona encara el verano con un dato que va mucho más allá de la sensación de bochorno en la calle. Las muertes relacionadas con el calor aumentaron un 57% en 2025 respecto al año anterior y vuelven a poner el foco en una realidad cada vez más difícil de ignorar: las altas temperaturas también matan.

Una mujer mayor bajo un calor sofocante en Barcelona

Por · Barcelona ·

La Agència de Salut Pública de Barcelona calcula que más de 3.500 personas han fallecido en la ciudad por causas asociadas al calor durante los meses de mayo a septiembre de la última década. No se trata solo de los días extremos que llenan titulares, sino de una exposición repetida que desgasta especialmente a la población más vulnerable.

En 2025 se registraron 370 muertes vinculadas al calor en Barcelona. La cifra supone un salto importante respecto al año anterior y confirma una tendencia preocupante en una ciudad donde las noches tropicales, los pisos mal ventilados y la falta de refugios frescos no afectan a todos por igual.

El impacto es especialmente duro entre las mujeres y las personas mayores de 75 años. En 2025, casi el 83% de las muertes atribuidas al calor correspondieron a mujeres, con una tasa muy superior a la de los hombres. La edad, las enfermedades crónicas, la medicación y la soledad agravan el riesgo cuando el termómetro no da tregua.

Los días de calor intenso son los más peligrosos. En Barcelona, el riesgo se dispara cuando la temperatura supera los 34,3 grados. En 2025 hubo cuatro jornadas por encima de ese umbral y se les atribuyeron 58 muertes, de nuevo con una presencia mayoritaria de mujeres entre las víctimas.

Pero los expertos advierten de que el problema no se limita a los episodios más extremos. Los días de calor moderado, al repetirse durante semanas, pueden acabar provocando más fallecimientos que una ola puntual. Esa acumulación silenciosa es una de las claves para entender por qué el verano se ha convertido en un problema de salud pública.

Entre mayo y septiembre de 2025, el 8% de todas las muertes registradas en Barcelona se relacionaron con el calor. En las jornadas más intensas, el riesgo de fallecer aumentó un 44% respecto a los días templados, una diferencia que se amplifica entre mayores, mujeres y personas con menos recursos para protegerse.

La ciudad ha empezado a medir con más precisión este impacto. Desde 2024, la Agència de Salut Pública analiza la mortalidad asociada al calor por sexo, edad y factores sociales, una información clave para diseñar alertas, reforzar la prevención y llegar antes a quienes viven el verano con más riesgo.

El calor ya no es solo una incomodidad estacional en Barcelona. Es una cuestión de vivienda, de edad, de salud, de barrio y de recursos. Mientras la ciudad busca más sombras, refugios climáticos y avisos preventivos, cada verano vuelve a recordar que protegerse del calor se ha convertido en una necesidad cotidiana.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID48926

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