La autorización permite ocupar solo la tribuna y el gol sur, con un aforo máximo de 27.000 personas. El club considera que este número no justifica abandonar el Estadi Olímpic Lluís Companys, donde se mantiene la rentabilidad y la capacidad actual. Por ello, el Barça esperará a la segunda fase del permiso, prevista para noviembre, que elevará el aforo a 45.000 espectadores, un punto de equilibrio entre ingresos y atmósfera.
El permiso llega dos meses más tarde de lo esperado, frustrando el deseo de estrenar el estadio en agosto, coincidiendo con el Trofeo Joan Gamper o el inicio de la temporada. Ahora, el club mira hacia el fin de semana del 22-23 de noviembre, cuando podría firmarse el regreso soñado con un duelo ante el Athletic Club, si la nueva licencia y la UEFA lo permiten.
Mientras tanto, las obras continúan: solo la primera y segunda gradería están finalizadas, y la estructura de la tercera ya asoma sobre Les Corts. Quedan al menos dos años de trabajo hasta completar la cubierta y devolver al estadio su grandeza.
El Camp Nou aún está en obras, pero el corazón del Barça vuelve a latir.