El histórico teatro de las Llars Mundet, situado en la parte alta de Barcelona, dejará atrás décadas de abandono para convertirse en el Barcelona Center for Applied Neurosciences (BCAN). El proyecto, impulsado por la Universitat de Barcelona y la Diputación, cuenta con financiación europea y prevé transformar el antiguo espacio infantil en un moderno centro de investigación sobre el cerebro. La reforma, valorada en 11,8 millones de euros, tiene como objetivo abrir sus puertas en 2029.
El recinto, inaugurado en 1957 como hospicio para niños huérfanos, fue durante años uno de los mayores complejos de acogida de la ciudad. El teatro, que llegó a ser la mayor sala de proyección de Barcelona con 1.300 butacas, ha permanecido en desuso desde hace más de tres décadas. Aunque se han impartido algunas clases, el escenario y la platea han quedado relegados al olvido.
La transformación del teatro en centro de neurociencias ha generado debate entre arquitectos y defensores del patrimonio. Jaume Ratera, arquitecto, advierte sobre la posible pérdida de valor patrimonial, ya que considera que el edificio es uno de los últimos ejemplos de la arquitectura de los años 50 en Barcelona. Sin embargo, tanto la Universitat de Barcelona como la Diputación aseguran que la reforma respetará los elementos históricos, a pesar de que el inmueble no está catalogado oficialmente.
El proyecto arquitectónico, liderado por SCOB Arquitectura i Paisatge y Barceló Balanzó Arquitectes, deberá preservar la volumetría original y las obras de arte que alberga el teatro, como los frescos de Josep Guinovart, un mosaico de Armand Olivé y murales cerámicos de Julio Bono. El Col·legi d’Arquitectes de Catalunya respalda la iniciativa, destacando la capacidad de adaptar edificios históricos a nuevos usos sin perder su identidad.
La gran sala del teatro se convertirá en el núcleo de los nuevos laboratorios y despachos, mientras que el antiguo patio de butacas será un atrio central que mantendrá parte de la gradería original. Los responsables del proyecto insisten en que el reto es dar vida al edificio sin sacrificar su esencia arquitectónica.
Algunos expertos lamentan que el teatro haya sufrido una decadencia progresiva y consideran que podría haberse destinado a otros usos culturales. Sin embargo, los promotores del BCAN defienden que el espacio es idóneo para albergar un centro de investigación de vanguardia, dada su amplitud y características.
La transformación del teatro de las Llars Mundet marca el inicio de una nueva etapa para este emblemático edificio, que aspira a convertirse en un referente científico internacional sin renunciar a su legado histórico. El proceso de reforma estará acompañado de una documentación exhaustiva para conservar al máximo los elementos originales.