Los datos de la Generalitat reflejan una caída clara en la firma de nuevos contratos. Entre 2021 y 2025, el volumen pasó de más de 167.000 operaciones a poco más de 108.000, una reducción que se nota especialmente en Barcelona y en los municipios con mayor presión residencial.
El parque de alquiler continúa creciendo, aunque a un ritmo mucho más lento. Sobre el terreno, el resultado es una oferta más estrecha y una competencia mayor cada vez que aparece un piso con condiciones asumibles, sobre todo en los barrios mejor conectados con Metro, tren o autobús.
Parte de los propietarios ha trasladado sus viviendas al alquiler de temporada o por habitaciones. Estas modalidades permiten más flexibilidad y, en algunos casos, esquivar las restricciones del mercado residencial ordinario, lo que deja menos opciones a quienes necesitan un contrato estable para vivir todo el año.
El precio de una habitación en Barcelona ya duplica el de hace una década. Al mismo tiempo, han ganado presencia las empresas que gestionan pisos compartidos y proyectos de coliving, una salida cada vez más habitual para jóvenes, estudiantes y trabajadores que no pueden asumir una vivienda completa.
La presión no afecta a todos por igual. Un 33% de los inquilinos que pagan precios de mercado vive bajo el umbral de la pobreza, una proporción tres veces superior a la de los propietarios. La mitad de las personas de entre 18 y 29 años reside de alquiler, igual que el 41% de quienes tienen entre 30 y 44.
La brecha también alcanza a las familias encabezadas por personas nacidas en el extranjero: el 57% vive en régimen de alquiler. Para muchas de ellas, la escasez de contratos habituales añade más obstáculos a la búsqueda de vivienda, desde la exigencia de nóminas elevadas hasta las garantías adicionales.
La Generalitat admite que limitar precios no basta si no aumenta la vivienda asequible y no se controla el desvío hacia contratos menos regulados. La clave estará en si las nuevas medidas consiguen devolver pisos al alquiler estable o si Barcelona continúa avanzando hacia un mercado cada vez más fragmentado y difícil de sostener.