Por primera vez, los barceloneses pueden descubrir las estatuas retiradas de las calles. El almacén de Patrimonio Artístico en Nou Barris se abre al público. Obras con pasado político y piezas olvidadas esperan una nueva vida. El proyecto Open Barri revela historias ocultas de la ciudad.
Muchos barceloneses desconocen el destino de las estatuas que desaparecen de las calles tras reformas, polémicas políticas o actos vandálicos. Ahora, por primera vez, el almacén de Patrimonio Artístico en Nou Barris abre sus puertas y permite descubrir ese patrimonio oculto que rara vez sale a la luz.
La iniciativa, enmarcada en el proyecto Open Barri y vinculada a Openhouse Barcelona, ofrece un recorrido por esculturas y elementos urbanos que han marcado la historia de la ciudad. Algunas piezas están en proceso de restauración y pronto volverán a la vía pública. Otras, en cambio, esperan un destino incierto: su ubicación original ya no existe o su retirada responde a decisiones políticas que las mantienen apartadas del espacio público.
Entre las obras expuestas destacan fragmentos de la memoria urbana, como la antigua estatua que ocupaba el lugar donde hoy se alza la de Pitarra al final de la Rambla, o una parada de floristas que fue testigo de la vida cotidiana barcelonesa. El pasado franquista también está presente, con monumentos como el dedicado a los caídos del congreso eucarístico de 1952, que hoy permanece fuera de la vista ciudadana.
El almacén no solo guarda recuerdos del pasado. También acoge piezas modernas, como una escultura roja que apareció de forma misteriosa en el carrer del Carme y que aún espera que se desvele su historia. Cada rincón del espacio invita a preguntarse por el futuro de estos elementos, muchos de los cuales podrían acabar en museos o regresar a las calles, mientras otros seguirán esperando su oportunidad.
El proyecto Open Barri transforma por unos días este almacén en un espacio de reflexión sobre la memoria urbana y el valor de lo que no vemos, acercando a los vecinos a un patrimonio que, aunque invisible, sigue formando parte de la identidad de Barcelona.
El almacén de Patrimonio Artístico de Nou Barris es un espacio municipal poco conocido, gestionado por Parcs i Jardins. Su función principal es custodiar esculturas, fuentes y elementos urbanos retirados temporal o definitivamente de la vía pública. A menudo, estos objetos llegan tras reformas urbanísticas, cambios de criterio político o daños. El almacén actúa como un puente entre el pasado y el futuro de la ciudad, conservando piezas que, en muchos casos, esperan una segunda oportunidad para volver a formar parte del paisaje barcelonés.