El debate sobre la vivienda en Barcelona se intensifica tras las declaraciones del alcalde. La posible restricción a compradores de fuera de la UE genera inquietud. La Barceloneta, epicentro de la polémica. ¿Qué consecuencias tendría esta medida?
La tensión en el mercado inmobiliario de Barcelona vuelve a estar en el centro de la conversación tras la propuesta del alcalde Jaume Collboni. El edil ha sugerido que se prohíba la venta de viviendas a ciudadanos que no residan en la Unión Europea, una medida que podría transformar el acceso a la vivienda en la ciudad.
Collboni ha señalado que la compra de pisos por parte de extranjeros no comunitarios, especialmente en zonas como la Barceloneta, está alterando el equilibrio residencial. Según sus datos, en 2025 la mitad de las viviendas adquiridas en ese barrio costero fueron a parar a manos de compradores de fuera de la UE. El alcalde considera inaceptable que se adquieran pisos solo para pasar unas semanas al año, mientras la presión sobre el alquiler y la compra sigue creciendo para los residentes habituales.
El propio Collboni reconoce que la propuesta enfrenta obstáculos legales, ya que la Constitución española complica la aplicación de este tipo de restricciones. Sin embargo, su planteamiento ha reavivado el debate sobre el papel de la inversión extranjera en la vivienda y el futuro de los barrios más emblemáticos de Barcelona.
La posibilidad de limitar la compra de inmuebles a no residentes europeos genera incertidumbre entre vecinos, agentes inmobiliarios y potenciales compradores. Mientras tanto, la ciudad sigue buscando fórmulas para garantizar el acceso a la vivienda y preservar la identidad de sus barrios frente a la presión internacional.
Jaume Collboni, al frente del Ayuntamiento desde 2023, ha centrado buena parte de su mandato en abordar la crisis de la vivienda. Su gestión se ha caracterizado por intentar equilibrar la llegada de inversión extranjera con la protección de los residentes locales. En los últimos años, la Barceloneta se ha convertido en símbolo de los retos urbanos de Barcelona: turismo, gentrificación y la lucha por mantener la vida de barrio.