Calçats Conesa, la zapatería más emblemática de Gràcia, cierra tras 145 años. El local, frente al Mercat de la Llibertat, se ofrece en alquiler. El comercio tradicional de Barcelona pierde otro referente histórico.
El cierre definitivo de Calçats Conesa deja un vacío difícil de llenar en Gràcia. La zapatería, situada frente al Mercat de la Llibertat, ha bajado la persiana tras 145 años de historia. Para quienes pasean a diario por el barrio, la noticia supone mucho más que la desaparición de una tienda: es la pérdida de un símbolo de identidad local y de la memoria comercial de Barcelona.
Fundada en 1880 como una pequeña espardenyeria, Conesa fue evolucionando con el barrio y la ciudad. En 1929, aprovechó la Exposición Internacional para modernizarse y ampliar su oferta, adaptándose a los nuevos gustos y necesidades de los barceloneses. Durante cinco generaciones, la familia propietaria mantuvo el negocio a flote, resistiendo a los cambios urbanísticos y a la transformación del comercio de proximidad.
En los últimos años, la tienda se sumó a iniciativas para revitalizar el entorno, como la intervención artística en su persiana en 2010. Sin embargo, a finales de 2025, la familia decidió cerrar definitivamente. Alegan motivos familiares y la falta de apoyo institucional para los comercios históricos, en un contexto de alquileres cada vez más elevados y competencia feroz.
El local, que sigue siendo propiedad familiar, se ofrece ahora en alquiler. Esta situación refleja una tendencia preocupante: entre 2019 y 2022, Barcelona perdió una de cada cinco zapaterías. El número de tiendas de calzado y piel cayó un 23% en solo tres años, dejando a muchos barrios sin referentes tradicionales.
Gràcia no es una excepción. Otros comercios históricos, como la Ferretería Camps o el Forn Santa Clara, han desaparecido recientemente. El aumento de los alquileres y la presión del comercio online han acelerado el cierre de negocios con décadas de historia, cambiando la fisonomía de las calles y la vida cotidiana de los vecinos.
El Mercat de la Llibertat, frente al que se ubicaba Calçats Conesa, es uno de los mercados más antiguos y emblemáticos de Barcelona. Inaugurado en 1888, destaca por su arquitectura modernista y su papel como punto de encuentro para los vecinos de Gràcia. A lo largo de los años, ha sabido adaptarse a los cambios del barrio, combinando tradición y modernidad en su oferta de productos frescos y de proximidad. Su entorno, repleto de pequeños comercios y cafeterías, refleja la vitalidad y el carácter único de esta zona de la ciudad.