Cada agosto, este barrio del distrito de Sants-Montjuïc deja la rutina a un lado y se convierte en un circuito de imaginación colectiva. Vecinos y vecinas se organizan durante semanas para transformar sus calles en mundos temáticos: desde selvas y castillos hasta galaxias o paisajes submarinos. Todo se construye a mano, y cada calle compite con las demás por la decoración más sorprendente. Además de los decorados, el programa incluye conciertos al aire libre, cenas comunitarias, espectáculos de fuego, juegos para niños y bailes de noche. No es una fiesta hecha para turistas: es una celebración hecha por y para la gente del barrio, que abre sus puertas a todo el que quiera vivirla.