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Diez persianas artísticas transforman la memoria de Sant Pere y Santa Caterina

Descubre cómo el arte urbano revive la historia de Sant Pere y Santa Caterina. Diez persianas pintadas cuentan relatos del pasado. Vecinos y artistas colaboran en este proyecto único. El barrio se llena de color y memoria colectiva. ¿Quieres saber qué historias esconden estas persianas?

Foto por Justyna Ha / Shutterstock / FOTODOM

Descubre cómo el arte urbano revive la historia de Sant Pere y Santa Caterina. Diez persianas pintadas cuentan relatos del pasado. Vecinos y artistas colaboran en este proyecto único. El barrio se llena de color y memoria colectiva. ¿Quieres saber qué historias esconden estas persianas?

El proyecto comunitario «Carrers amb Memòria» ha llenado de arte y memoria histórica las calles de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera, en pleno corazón de Ciutat Vella. Diez persianas de comercios, habitualmente cerradas, se han convertido en lienzos que narran la historia del barrio a través de intervenciones de artistas locales.

La iniciativa, impulsada por la Associació de Comerciants Bòria Carders, busca visibilizar el comercio y el tejido humano de la zona. Según sus organizadores, las persianas seleccionadas garantizan máxima visibilidad y permiten que el mensaje artístico llegue a más personas. Además, aseguran que estas intervenciones han incrementado la afluencia de vecinos y visitantes, aportando luz y seguridad a las calles.

Cada persiana cuenta una historia diferente. Rubicon rinde homenaje a la tradición de la herrería en Sant Pere, mientras que Reb se inspira en fotografías históricas del barrio. Sendys retrata a un artesano ceramista de Santa Caterina. Nicki Sáenz evoca la relación entre los tejidos y el agua, un guiño a la memoria profunda de la zona. Juandres Vera se basa en una imagen de 1910 del arco de la calle Boquer y Lara Hochreiter destaca el papel de las mujeres en la industria textil local.

Magda Cwik plasma su experiencia personal en la antigua fábrica Vilumara. Brunelo representa dos objetos simbólicos: una llave forjada y un espejo tallado a mano. Jaume Montserrat homenajea a los fabricantes de cuerda y Francesc Artigau utiliza la entrada del teatro Enjòlit para explorar la relación entre la calle y el arte.

El proyecto también ha fomentado la cohesión e identidad colectiva del barrio. Antes de pintar, se organizó un taller de investigación histórica con la participación de vecinos, mayores del Casal del Casc Antic y el Arxiu Fotogràfic de Barcelona. Todo el material recopilado se presentó en el Cercle Artístic de Sant Lluc.

Con un presupuesto de 10.000 euros financiado por el Ayuntamiento de Barcelona, la experiencia podría replicarse en otros ejes comerciales si se consigue más apoyo. Los comerciantes no descartan ampliar la iniciativa y seguir llenando de arte las calles de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera.

Fuente: beteve.cat.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID45213

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