El magnetrón puede dañarse si el aparato funciona vacío o recibe metal
Un microondas no tiene una fecha de caducidad fija: la señal para cambiarlo puede ser que tarde mucho más en calentar lo mismo. Ese cambio también puede indicar que el magnetrón, la pieza que genera las microondas, está llegando al final de su vida útil.
Alberto Ruiz Rodríguez, responsable de la línea de sistemas de plasma y microondas de la Unidad de Sistemas Avanzados de Fabricación de Eurecat, explica cómo funciona el aparato y qué hábitos pueden estropearlo.
El magnetrón no debe trabajar en vacío
El magnetrón transforma la electricidad en microondas. Para evitar que se dañe, el aparato debe tener dentro algo que absorba esa energía: agua o comida, por ejemplo. Si funciona vacío, la energía puede volver hacia el magnetrón y deteriorarlo.
También pueden aparecer chispas al introducir objetos metálicos. Según Ruiz Rodríguez, la energía hace saltar electrones de algunos enlaces del metal; ese salto es lo que vemos como una chispa. El fenómeno puede dañar el aparato.
La comida se calienta y transmite el calor al recipiente
Las microondas calientan sobre todo las moléculas de agua de los alimentos. Su movimiento genera calor, que después se transmite al resto de la comida; también pueden calentarse otros componentes.
Por eso, que un recipiente de plástico sea apto para microondas importa. Algunos no soportan bien las altas temperaturas que alcanza la comida caliente. Otros pueden incluir componentes que absorben las microondas, se calientan más y se degradan.
La puerta está diseñada para contener las ondas
El experto sostiene que las microondas quedan dentro de una cavidad metálica aislada. La puerta incorpora cierres metálicos y mecanismos que impiden que el aparato emita ondas si no está bien cerrada.
En el supuesto de una fuga, las microondas podrían calentar los líquidos: el agua presente en los tejidos del cuerpo, que el experto cifra en torno al 70 u 80 %, también podría calentarse. Ruiz Rodríguez señala que es muy difícil que ocurra salvo que se manipule el aparato a propósito.
Los móviles y el wifi también funcionan en el rango de las microondas, aunque la potencia de un teléfono es minúscula frente a la de un microondas de cocina: el experto sitúa esta última entre 1 y 1,5 kilovatios y la de los móviles en el orden de los microvatios. Según su comparación, la potencia del móvil es casi un millón de veces menor, insuficiente para calentar nada.
Los microondas pueden durar muchos años, especialmente los modelos antiguos. No hay una edad concreta para sustituirlos: si tardan mucho más en calentar que antes, puede ser momento de cambiar el aparato.