El joven fue visto por última vez en las inmediaciones de la discoteca Shoko, en la Vila Olímpica. Tras separarse de sus amigos, no regresó al apartamento donde se alojaba, lo que llevó a su entorno a denunciar la desaparición.
Desde entonces, los Mossos d’Esquadra han desplegado un operativo con buzos, helicópteros y patrullas marítimas. Durante la búsqueda, se encontró su cartera flotando en el agua, un indicio que apunta a una posible caída accidental al mar. Por ahora, los investigadores descartan que haya indicios de crimen.
El caso ha sumado un elemento inesperado: el móvil del joven apareció en manos de un conocido ladrón de la zona, localizado por la Guardia Urbana. El hombre aseguró haberlo encontrado, y aunque fue denunciado, la policía no considera que este hecho esté directamente relacionado con la desaparición.
La familia, en contacto permanente con las autoridades, sigue esperando respuestas mientras se mantiene el dispositivo de búsqueda. El joven tenía previsto regresar a Estados Unidos en los próximos días.
La situación vuelve a poner el foco en una de las zonas más transitadas de la ciudad, donde conviven ocio nocturno, turismo y actividad marítima. En este entorno, cualquier incidente tiene un impacto inmediato y genera preocupación entre quienes frecuentan el área.
Las próximas horas serán clave para la investigación. Mientras continúa el operativo, la prioridad es esclarecer qué ocurrió durante esa madrugada y dar una respuesta a una desaparición que mantiene en vilo a la ciudad.