El programa destaca por su carácter internacional: 59 de los beneficiarios proceden de 25 países, mientras que 41 son investigadores españoles. Esta diversidad convierte a Barcelona y otras ciudades participantes en espacios de intercambio científico, donde distintas perspectivas y disciplinas se cruzan para abordar retos globales.
Más allá de la financiación, las becas incluyen formación en liderazgo, comunicación científica y bienestar emocional. En el caso de los posdoctorados, el foco se sitúa en la independencia investigadora y el desarrollo de proyectos propios, un paso clave para consolidar carreras en un entorno altamente competitivo.
Los proyectos se desarrollarán en más de 70 instituciones y abarcan campos como biomedicina, física, ingeniería, neurociencia o cambio climático. Esta amplitud refleja la apuesta por una investigación conectada con los desafíos actuales y con impacto directo en la sociedad.
El programa se articula en dos modalidades: Incoming, para atraer talento internacional, y Retaining, para retener investigadores que ya trabajan en el sistema científico local. Con ello, se busca equilibrar la captación de perfiles globales y la reducción de la fuga de cerebros.
La inversión total supera los 22 millones de euros y cuenta con el apoyo de iniciativas europeas como las acciones Marie Skłodowska-Curie. Este respaldo sitúa el programa entre los más relevantes del ámbito privado en Europa.
La llegada de este talento no solo fortalece la investigación, sino que también tiene un efecto directo en la ciudad: más proyectos, más colaboración y más oportunidades. Barcelona consolida así su posición como un entorno donde la ciencia no solo se produce, sino que también se vive y se proyecta hacia el futuro.