La unidad está equipada con una antena móvil y puede funcionar de forma autónoma durante 48 horas. Su radio de cobertura alcanza hasta 20 kilómetros, una distancia suficiente para atender municipios pequeños, urbanizaciones dispersas o amplias zonas rurales donde las infraestructuras habituales hayan dejado de funcionar.
El vehículo podrá desplazarse con rapidez hasta el punto afectado y comenzar a operar sin depender de la red eléctrica. Esta autonomía resulta especialmente útil durante incendios forestales, lluvias intensas o episodios en los que las torres de telefonía hayan quedado dañadas o sin suministro.
La recuperación de la señal permitirá mantener activas llamadas, avisos y otros servicios esenciales durante una emergencia. También facilitará la coordinación entre bomberos, sanitarios, policías y personal de Protección Civil desplegado sobre el terreno.
La Generalitat prevé utilizar la unidad en los puntos más vulnerables y en situaciones donde la pérdida de cobertura pueda agravar el aislamiento de la población. Las áreas rurales y de montaña serán una de las principales prioridades por su orografía y por la distancia entre núcleos habitados.
La herramienta puede resultar decisiva cuando los sistemas convencionales tardan horas o días en volver a funcionar. Tener cobertura permite informar de cambios en una evacuación, pedir ayuda médica o conocer el estado de carreteras y accesos sin depender de desplazamientos físicos.
El alcance real dependerá del relieve, de los obstáculos y de las condiciones del entorno, pero la capacidad de cubrir hasta 20 kilómetros amplía notablemente las opciones de respuesta. La unidad podrá adaptarse a zonas urbanas, carreteras, valles o espacios próximos a grandes incendios.
Con este recurso, Catalunya refuerza una parte menos visible de la gestión de emergencias: mantener conectada a la población cuando fallan las infraestructuras. En esos momentos, recuperar una llamada o recibir un aviso puede ser tan importante como reabrir una carretera o restablecer la electricidad.