La plaza 1 d'Octubre de La Ràpita se llenó este domingo de música, bailarines y espectadores que esperaban conocer el resultado de un reto preparado durante meses.
El objetivo era reunir al mayor número posible de personas para interpretar al mismo tiempo la Jota Vella, una danza tradicional profundamente vinculada a la identidad cultural del municipio.
Y lo consiguieron: 972 participantes bailaron durante cinco minutos, superando la anterior marca, establecida en Segovia con más de 700 bailarines.
La confirmación del récord desató la celebración en la plaza, donde los participantes volvieron a bailar para festejar el resultado.
Meses de ensayos para cinco minutos de historia
Aunque la actuación duró apenas cinco minutos, detrás hubo meses de preparación.
La organización programó ensayos semanales abiertos a todos los participantes. Algunos llevaban años bailando la jota vella, mientras que otros aprendieron los pasos por primera vez para sumarse a la iniciativa.
El Esbart Dansaire de La Ràpita desempeñó un papel fundamental en la preparación de la coreografía y en la coordinación de los bailarines.
Antes del intento definitivo se realizó un ensayo general en la misma plaza para comprobar que todos estaban colocados correctamente y que se cumplían los requisitos establecidos para el récord.
La iniciativa coincidió con la décima edición de Orígens, la fiesta de recreación histórica del municipio.
Una tradición que quiere conquistar a las nuevas generaciones
Más allá de conseguir una marca mundial, los organizadores buscaban otro resultado: despertar el interés por la Jota Vella y asegurar que continúe bailándose en el futuro.
Ángel Pasqual, director de Orígens, destacó que el proyecto ha servido para unir al municipio y animar a las nuevas generaciones a conocer una tradición que forma parte de su patrimonio cultural.
Durante los preparativos, vecinos de distintas edades compartieron ensayos y aprendieron juntos los pasos de la danza.
Ahora, la esperanza es que parte de quienes se iniciaron en la jota vella gracias al récord continúen participando en las actividades del Esbart Dansaire.
Participantes llegados de otros municipios
La convocatoria también atrajo a personas de fuera de La Ràpita.
Entre ellas estaban Daniel Ballarri y Soraya Torrico, procedentes de Vinaròs y Benicarló, que decidieron participar animados por sus compañeros de piso.
Su presencia refleja el carácter abierto de una iniciativa que reunió tanto a bailarines experimentados como a personas que acababan de descubrir esta tradición.
El resultado deja una imagen poco habitual: casi mil personas bailando al mismo ritmo en una plaza de las Terres de l'Ebre.
La Ràpita ha conseguido así su lugar en el libro Guinness de los récords y, al mismo tiempo, ha dado un nuevo impulso a una de sus expresiones culturales más representativas.