La licitación se publicó el 1 de septiembre y las empresas pueden presentar ofertas hasta el 5 de octubre. El contrato fija un plazo de ejecución de 30 meses, con un presupuesto de licitación de unos 12,7 millones de euros y un valor estimado de 22,3 millones para esta fase.
La pieza central de la reforma será una nueva piscina de 33 por 25 metros, dimensiones que permitirán celebrar competiciones oficiales de waterpolo y natación. El vaso se situará en el subsuelo y contará con un patio inglés destinado a proporcionar iluminación y ventilación naturales.
El proyecto incrementará además en más de 1.000 metros cuadrados la superficie destinada a usos deportivos. La nueva distribución prevé mantener en las plantas superiores espacios para gimnasio, salas polivalentes y actividades dirigidas, reforzando el carácter deportivo de Can Felipa.
La transformación no se limitará al interior del edificio. El proyecto prevé reorganizar el entorno de la plaza Josep Maria Huertas Claveria y mejorar la relación entre Can Felipa y los espacios públicos próximos. La eliminación de algunos volúmenes añadidos permitirá también mejorar la conexión entre los jardines Xavier Benguerel y la plaza.
La actuación se desarrollará por fases para intentar mantener parte de la actividad del complejo mientras avanzan las obras. La primera fase se centra en la nueva piscina y la ampliación deportiva. La rehabilitación del edificio histórico existente corresponderá a una segunda fase que todavía no tiene un calendario definitivo cerrado.
Ese calendario es precisamente uno de los puntos que todavía genera incertidumbre entre los usuarios. El propio CEM Can Felipa ha comunicado a las familias que el primer trimestre de los cursos de natación, entre octubre y diciembre de 2026, se desarrollará con normalidad, pero que aún no puede garantizar la continuidad de los programas a partir de enero porque las fechas definitivas de las obras no están completamente cerradas.
La reforma afectará también a otros usos del histórico complejo. El teatro se mantendrá en Can Felipa con un acceso diferenciado, mientras algunas actividades cívicas y sociales deberán trasladarse progresivamente a otros espacios del Poblenou. Entre las alternativas planteadas aparecen la antigua fábrica de La Granota, en la calle Pallars, y un futuro equipamiento de Roc Boronat.
Precisamente estos traslados han generado inquietud entre entidades vecinales. La Asociación de Vecinos del Poblenou ha advertido de que Can Felipa es mucho más que una piscina y reclama que la renovación deportiva vaya acompañada de un calendario claro para los equipamientos culturales, sociales y comunitarios que actualmente utilizan el edificio.
La transformación pretende conservar así el carácter patrimonial del antiguo conjunto industrial mientras amplía significativamente su capacidad deportiva. La próxima fecha concreta será el 5 de octubre, cuando termina el plazo de presentación de ofertas para ejecutar la primera fase y pueda avanzar el proceso hacia la adjudicación de unas obras que se prolongarán durante más de dos años.