El viernes será la primera toma de contacto, con actividad en el núcleo antiguo entre las 18 y las 23 horas. El sábado el mercado ampliará su horario de 11 a 23 horas y el domingo podrá recorrerse de 11 a 22 horas, dejando tres jornadas para acercarse sin necesidad de concentrar toda la visita en unas pocas horas.
La propuesta combina los habituales puestos de artesanía y gastronomía con animación callejera y personajes inspirados en el imaginario medieval. El recorrido por las calles situadas a los pies del castillo convierte buena parte de Calafell Poble en el escenario del evento y permite enlazar mercado, patrimonio y espectáculos durante la misma salida.
El Castell de la Santa Creu tendrá también protagonismo durante el fin de semana, con visitas vinculadas al mercado. El monumento domina el casco antiguo desde la parte alta del municipio y permite completar el paseo por los puestos con una entrada a uno de los espacios históricos más reconocibles de Calafell.
Las actividades familiares empiezan incluso antes de la apertura del mercado. El martes 25, la programación municipal incluye un taller de vitrales y el miércoles 26 la Biblioteca Ventura Gassol propone fabricar un caballo o un unicornio de palo para niños a partir de seis años, en este último caso con inscripción previa.
El sábado 29 llegará otra de las citas tradicionales del fin de semana: la cena medieval de la plaça de Catalunya, prevista a partir de las 21 horas. La actividad prolongará el ambiente de las calles después de una jornada en la que el mercado permanecerá abierto hasta las once de la noche.
Para quienes salgan desde Barcelona, Calafell se puede alcanzar directamente con la R2 Sud, que conecta la capital catalana con Sant Vicenç de Calders pasando por la localidad. Desde la estación habrá que continuar hasta el núcleo antiguo, por lo que conviene calcular ese último tramo antes de organizar la escapada.
El plan funciona especialmente bien para una salida de día: tren por la mañana, paseo entre puestos y animación, subida al castillo y regreso después de cenar o al terminar los espectáculos. Durante ese último fin de semana de agosto, las calles alrededor de la fortaleza cambiarán terrazas y tráfico cotidiano por banderolas, artesanos y personajes medievales.