El crecimiento es constante: de media, se abre un nuevo establecimiento cada dos días. En total, Barcelona ha incorporado 643 supermercados de este tipo desde 2020, según datos municipales, reflejando un cambio profundo en los hábitos de compra.
La tendencia responde a una demanda creciente de flexibilidad, especialmente entre quienes trabajan en horarios irregulares o buscan hacer compras fuera del horario convencional. Sin embargo, también ha reactivado el debate sobre el impacto en la convivencia y el descanso vecinal.
Estos comercios se concentran especialmente en zonas con alta densidad y vida nocturna, donde la actividad se extiende más allá del día. Su presencia ha cambiado la fisonomía de muchas calles y la dinámica de barrio.
El Ayuntamiento reconoce el ritmo récord de aperturas y observa de cerca la evolución del fenómeno, que plantea nuevos retos en regulación y control.
En una ciudad donde el ritmo no se detiene, los supermercados 24 horas reflejan una transformación más amplia: la adaptación del comercio a una vida urbana cada vez más flexible y continua.