El proyecto mantiene la esencia del parque, pero amplía su uso. Se triplicará la zona de juegos infantiles y se incorporarán espacios para personas mayores y áreas de calistenia, con equipamiento adaptado para distintos perfiles.
También se reorganizarán algunos usos para mejorar la convivencia. La zona de petanca se trasladará y se creará un nuevo espacio para perros, más integrado y alejado de las viviendas. El objetivo es reducir molestias y ordenar mejor el parque.
La intervención incluye mejoras en la conexión con el entorno, con nuevos pasos de peatones en la avenida Rio de Janeiro y aceras más accesibles. En el interior, se apostará por más vegetación, pavimentos drenantes y zonas pensadas como refugio climático en verano.
El plan se alinea con las políticas municipales de sostenibilidad y adaptación al cambio climático, además de responder a demandas vecinales recogidas en procesos participativos recientes.
Las obras, que durarán aproximadamente un año, se organizarán para mantener el acceso a equipamientos y comercios de la zona. El parque seguirá siendo un punto clave del barrio durante la intervención.
El cambio redefine el papel de Can Dragó en la ciudad: un espacio más verde, accesible y preparado para distintos usos, que refuerza su función como lugar de encuentro en uno de los distritos más dinámicos de Barcelona.