El mayor despliegue se realizará en la Anilla Olímpica, donde se colocarán 30 cámaras. Otras 30 se repartirán entre la Fira de Bellcaire y el entorno del Fort Pienc, mientras que el parque de la Pegaso recibirá 19 dispositivos, los Búnkers del Carmel otros 11 y el paseo del Born nueve.
Las cámaras del parque de la Pegaso cobran especial relevancia después de que un menor de 15 años muriera tiroteado en este espacio hace poco más de un mes. El Ayuntamiento ha precisado, sin embargo, que la instalación ya estaba prevista antes de ese crimen y forma parte de una estrategia más amplia de videovigilancia.
Barcelona cuenta actualmente con 186 cámaras operativas. En la primera fase del plan ya se han colocado 26 nuevos dispositivos en la plaza Catalunya y el Front Marítim, aunque todavía quedan instalaciones pendientes de ponerse en funcionamiento en otros puntos de la ciudad.
Entre los próximos emplazamientos figuran también la avenida de la Catedral, con seis cámaras previstas, la plaza Real, con 20, y la rambla del Raval, con 21. A estas ubicaciones se sumarán espacios de Nou Barris como el parque de la Guineueta, la plaza Àngel Pestaña y la plaza Roja, además de la plaza Universitat.
El despliegue continuará durante 2027 con una cuarta fase que contempla otras 245 cámaras. Si se completa todo el calendario, el Ayuntamiento prevé acercarse a las 500 unidades y que aproximadamente el 5,16 % del espacio público de Barcelona quede cubierto por sistemas municipales de videovigilancia.
El crecimiento de la red busca concentrar la vigilancia en puntos con mucha afluencia, zonas de ocio y espacios donde se han detectado problemas de seguridad o convivencia. La expansión será especialmente visible durante los próximos meses, cuando barrios y lugares turísticos que hasta ahora apenas contaban con cámaras pasarán a integrarse en una red cada vez más extensa.