El proyecto, en colaboración con el Centro Pompidou de París, presenta cerca de un centenar de obras. Las piezas de Matisse dialogan con creadores como Pablo Picasso, Braque o Sonia Delaunay, creando un intercambio artístico que conecta distintas generaciones.
Uno de los grandes atractivos es La Moulade, obra clave del inicio del fauvismo que se exhibe por primera vez en Barcelona. La exposición se organiza en ocho ámbitos que recorren la evolución del artista, desde sus inicios hasta su etapa más luminosa.
El recorrido incluye también una sección dedicada a la figura femenina y un espacio final centrado en sus últimos años, donde destacan las láminas de la serie Jazz. Aquí, el color y el collage se convierten en protagonistas de una nueva forma de creación.
Además, la propuesta incorpora un espacio participativo donde los visitantes pueden experimentar con técnicas inspiradas en Matisse, ampliando la experiencia más allá de la contemplación.
En una ciudad con una agenda cultural cada vez más activa, esta exposición se convierte en uno de los planes destacados de la temporada. Combina arte, historia y experiencia en un formato accesible que invita tanto a descubrir como a redescubrir el papel del color en la mirada contemporánea.