Desde primera hora, el ambiente será templado. El frescor habitual desaparecerá y la jornada arrancará con temperaturas suaves que irán subiendo con rapidez a lo largo de la mañana.
El pico de calor llegará hacia las 15 h. En zonas interiores y barrios elevados, los termómetros podrían alcanzar los 27 o incluso 28 ºC, mientras que en la costa la brisa marina suavizará ligeramente la sensación térmica.
El cielo se mantendrá mayoritariamente despejado, aunque con presencia de polvo en suspensión. Este fenómeno dará un aspecto turbio al ambiente y puede afectar a la calidad del aire durante las horas centrales del día.
La sensación de verano se mantendrá hasta la noche, que será suave y propicia para planes al aire libre. Terrazas, paseos y playas recuperarán un ambiente propio de finales de primavera.
El cambio llegará pronto. A partir del domingo, una masa de aire más fría devolverá las temperaturas a valores habituales, con más nubes y posibilidad de lluvias débiles.
Este episodio refleja un patrón cada vez más frecuente en Barcelona: subidas rápidas de temperatura en primavera que alteran la percepción de la estación y anticipan el ambiente estival, aunque sea solo por unos días.