El tiempo vuelve a complicarse en Barcelona. Se esperan lluvias persistentes y rachas de viento muy fuertes. El cambio de tiempo afectará la ciudad durante varios días. Las temperaturas apenas variarán. El viento podría alterar la rutina diaria.
El regreso de la lluvia y el viento amenaza con alterar la vida cotidiana en Barcelona. Tras un invierno que ya ha batido récords de precipitaciones, la ciudad encara una nueva racha de inestabilidad meteorológica que podría condicionar desplazamientos, actividades al aire libre y la sensación térmica en las calles.
La llegada casi simultánea de dos borrascas activará de nuevo los paraguas en la capital catalana. Desde primera hora de hoy, el cielo se ha mostrado gris y las primeras gotas han comenzado a caer en distintos barrios. A medida que avance la mañana, las lluvias se intensificarán y se extenderán por toda la ciudad, alcanzando su punto álgido entre la tarde y la noche, cuando no se descartan tormentas eléctricas y chubascos de gran intensidad.
Las temperaturas se mantendrán estables, con máximas entre 14 y 16 grados, pero el viento será protagonista: se esperan rachas que podrían superar los 80 km/h, especialmente en zonas abiertas y cerca del litoral. Esta situación podría provocar incidencias en el transporte y en la movilidad urbana.
La noche del jueves al viernes será especialmente lluviosa, y el viernes continuará la inestabilidad, aunque podría abrirse algún claro puntual tras el mediodía. Las temperaturas bajarán ligeramente, con máximas entre 13 y 15 grados, y el viento, aunque algo menos intenso, seguirá soplando con fuerza, con rachas de hasta 60 km/h.
El sábado traerá un respiro parcial: las lluvias serán más intermitentes y alternarán con momentos de cielo despejado. El viento perderá intensidad, quedando en rachas residuales de 20 a 25 km/h. Las temperaturas se mantendrán en torno a los 14 grados.
El domingo, la situación tenderá a estabilizarse. Solo quedarán precipitaciones débiles y aisladas, con más ratos de sol y temperaturas entre 13 y 15 grados. El viento prácticamente desaparecerá, permitiendo recuperar la normalidad en la ciudad.
El Observatori Fabra, situado en la ladera del Tibidabo, es uno de los referentes históricos para el seguimiento meteorológico en Barcelona. Sus registros, que se remontan a más de un siglo, permiten comparar la intensidad y frecuencia de los episodios de lluvia y viento que afectan a la ciudad. Este invierno, sus datos han confirmado que Barcelona vive uno de los periodos más húmedos de su historia reciente, un hecho que influye directamente en la planificación urbana y en la percepción ciudadana del clima local.