Este viernes marca el final de una breve tregua meteorológica en Barcelona: quienes tengan planes al aire libre o tareas pendientes deberían aprovechar las últimas horas de estabilidad antes del cambio radical. La mañana arrancará fresca (9-11 ºC) con nubes bajas, brumas y un ambiente casi mágico al amanecer. El día será variable: claros en el prelitoral, más nubes en la costa, temperaturas de 14-17 ºC al mediodía y máximas puntuales de hasta 21 ºC con sensación primaveral. Por la tarde llegarán nubes altas que anunciarán el giro, con viento en aumento y mar que pasará de calma a más agitado. El fin de semana trae un descenso térmico fuerte (4-6 ºC por debajo de lo normal). El sábado será inestable: lluvias intensas, chubascos fuertes de media mañana a media tarde, riesgo de tormentas o granizo y cota de nieve que bajará de 1.600 a 1.000-1.200 m, dejando posible nevada en el Montseny. Las máximas en la ciudad apenas llegarán a 13 ºC, con ambiente invernal que se impondrá hasta la noche.
El invierno reclama protagonismo en el último fin de semana antes del cambio de estación, con irrupciones de aire frío en altura típicas de la meteorología catalana: descensos bruscos, lluvias concentradas y paisajes nevados poco habituales en marzo en zonas como el Montseny. Tales cambios obligan a adaptar rutinas, y aunque pueden alterar los planes de los barceloneses, dan pie a disfrutar de espacios cerrados como museos o centros comerciales.