Será la primera movilización de Save Europe Act en España. El movimiento defiende la llamada “remigración”, una política que plantea el retorno de población migrante y que sus promotores vinculan con la defensa de la “continuidad étnica” europea. La campaña tiene previsto continuar una semana después, el sábado 29, con otra convocatoria en Madrid.
La respuesta en Barcelona está organizada por colectivos como la Coordinadora Antifascista de Barcelona y Som Antifeixistes. Bajo el mensaje de una Barcelona antirracista, han llamado a concentrarse una hora antes en Sant Jaume para mostrar su rechazo a la presencia del movimiento ultra en la ciudad.
La coincidencia de horarios y lugar coloca el foco en uno de los espacios políticos más sensibles de Barcelona. La plaza queda encajada entre el Ayuntamiento y el Palau de la Generalitat y recibe además un flujo constante de vecinos, turistas y trabajadores que atraviesan el Gòtic, por lo que cualquier concentración numerosa puede alterar los desplazamientos por las calles próximas.
El gobierno municipal también ha rechazado públicamente la convocatoria de Save Europe Act. La primera tenienta de alcaldía, Laia Bonet, ha señalado que el movimiento no es bienvenido en Barcelona, aunque ha recordado que el Ayuntamiento no tiene competencias para impedir una manifestación y que esa decisión corresponde a la Generalitat.
La campaña europea que está detrás del acto intentó registrar este verano una iniciativa ante la Comisión Europea. Bruselas rechazó su tramitación en julio al considerar que su contenido era manifiestamente contrario a los valores de la Unión Europea.
La convocatoria llega además en un momento en el que la inmigración ocupa buena parte del debate político español y europeo. En Barcelona, esa discusión aterrizará físicamente este sábado en una plaza acostumbrada a manifestaciones, homenajes y concentraciones de todo signo.
Para quienes tengan previsto pasar por el Gòtic durante la tarde, el punto más complicado será el entorno de Sant Jaume a partir de las 18 horas. Dos grupos enfrentados ideológicamente pretenden ocupar el mismo escenario con apenas sesenta minutos de diferencia, una coincidencia que convierte el corazón institucional de Barcelona en uno de los puntos a seguir este fin de semana.