En promedio, hay un asiento por cada 29 habitantes, pero la realidad cambia mucho según la zona. Los barrios con más parques y espacios amplios concentran la mayoría de bancos, mientras que las áreas más densas apenas ofrecen lugares para parar.
El caso más extremo es Sants-Badal, donde cada banco debería servir a más de 160 personas. Situaciones similares se repiten en barrios como el Raval, el Gòtic o Hostafrancs, donde la falta de espacio y la alta densidad complican la instalación de nuevos asientos.
En cambio, zonas como Marina del Prat Vermell, la Vila Olímpica o Diagonal Mar cuentan con muchos más bancos por habitante. Son barrios transformados o de desarrollo reciente, donde el urbanismo ha permitido integrar mejor este tipo de mobiliario.
El número total de asientos ha crecido en los últimos años, con nuevas sillas, tumbonas y mesas en espacios peatonales. Aun así, la cantidad no siempre resuelve el problema si los bancos no están donde realmente se necesitan.
La ubicación es clave en el día a día: cerca de paradas, centros de salud o zonas de paso. Sin una distribución pensada para las rutinas reales, sentarse en la calle deja de ser un gesto simple y pasa a depender del lugar en el que te encuentres.