Un millar de cruces clave tendrán baterías para que los semáforos no se apaguen. El Ayuntamiento busca evitar el colapso del tráfico en futuros cortes eléctricos. La medida afecta a los puntos más transitados de la ciudad. Así se prepara Barcelona ante nuevas emergencias.
Un corte de luz puede transformar cualquier trayecto cotidiano en una pesadilla. En Barcelona, la última gran caída eléctrica dejó a miles de conductores y peatones atrapados en cruces sin semáforos, con el tráfico sumido en el descontrol. La ciudad, acostumbrada a un ritmo frenético, vio cómo la falta de señales luminosas convertía las principales intersecciones en auténticos puntos de conflicto.
Para evitar que esta situación se repita, el Ayuntamiento ha decidido instalar sistemas de alimentación ininterrumpida en los semáforos de los cruces más transitados. Más de mil puntos estratégicos contarán con baterías capaces de mantener las luces en funcionamiento incluso si la red eléctrica falla. El objetivo es claro: garantizar la seguridad vial y evitar el colapso en caso de nuevos apagones.
La medida forma parte del nuevo contrato de mantenimiento de la señalización urbana. Se priorizan los cruces con mayor flujo de vehículos y peatones, donde un fallo puede tener consecuencias inmediatas en la movilidad. Así, Barcelona se anticipa a posibles emergencias y refuerza su infraestructura para proteger la vida diaria de quienes se mueven por la ciudad.
Los sistemas de alimentación ininterrumpida ya demostraron su eficacia durante el último apagón, cuando algunos cruces equipados con baterías siguieron funcionando mientras el resto de la ciudad quedaba a oscuras. Ahora, la extensión de esta tecnología busca que ningún punto clave quede desprotegido ante futuras incidencias eléctricas.
La iniciativa responde a la necesidad de adaptar la ciudad a los retos de una red eléctrica cada vez más exigida. Con esta apuesta, Barcelona da un paso más en la modernización de su movilidad urbana y en la prevención de situaciones de riesgo para todos sus habitantes.
Los semáforos forman parte del paisaje cotidiano de Barcelona, pero su funcionamiento es mucho más complejo de lo que parece. Detrás de cada luz roja o verde hay un sistema de control centralizado que regula el flujo de vehículos y peatones en tiempo real. La incorporación de baterías de respaldo supone un avance tecnológico clave para garantizar la continuidad del servicio, especialmente en una ciudad donde la movilidad es esencial para la vida diaria y la actividad económica.