El Ayuntamiento activó por la mañana el Plan de Actuación Municipal por Riesgo de Incendios Forestales en fase de alerta después de que la Generalitat situara el Barcelonès en el nivel 3 del Plan Alfa. Las altas temperaturas y la sequedad de la vegetación aumentan la posibilidad de que cualquier pequeño foco pueda propagarse con rapidez.
La situación ha demostrado su gravedad pocas horas después, con un incendio declarado en la montaña de Sant Pere Màrtir, en Collserola. El fuego obligó a movilizar numerosos medios terrestres y aéreos, cerrar accesos forestales y confinar preventivamente a vecinos de Can Caralleu antes de quedar estabilizado.
Las restricciones preventivas siguen siendo especialmente importantes. Desde el 15 de marzo está prohibido realizar trabajos forestales o cualquier actividad capaz de generar chispas a menos de 500 metros de masas forestales. Tampoco se permite quemar residuos ni hacer barbacoas en estas zonas.
La campaña forestal de Bombers de Barcelona está activa desde principios de junio y continuará hasta mediados de septiembre. Durante estos meses se adaptan los turnos y recursos para reducir los tiempos de respuesta ante incendios y reforzar las tareas de vigilancia en los días de mayor riesgo.
Dentro del término municipal hay cerca de 1.800 hectáreas forestales vinculadas a Collserola, repartidas principalmente entre Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi, Horta-Guinardó y Nou Barris. La proximidad entre bosque, viviendas y carreteras convierte cualquier incendio en un problema que puede alcanzar rápidamente zonas habitadas.
El Ayuntamiento pide extremar las precauciones durante estos días y evitar cualquier comportamiento que pueda originar una chispa o una llama. Después del incendio registrado este mismo viernes, el riesgo ha dejado de ser una amenaza teórica: la vigilancia de Collserola y la colaboración de quienes viven o pasean junto al bosque serán decisivas mientras continúen el calor y las condiciones extremas.