El Ayuntamiento lanza un ambicioso plan para renovar el corazón histórico. Se prevé recuperar viviendas y reforzar la vida local. El reto: que Ciutat Vella deje de parecer un parque temático. Cambios en vivienda, comercio y espacio público.
Vivir o trabajar en Ciutat Vella podría cambiar radicalmente en los próximos años. El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado una hoja de ruta que busca devolver la normalidad al distrito más antiguo y visitado de la ciudad. El objetivo es claro: rehabilitar el 10 % de los edificios antes de 2035 y frenar la sensación de parque temático que muchos vecinos denuncian.
El plan, impulsado por el comisionado Iván Pera tras meses de diálogo con más de 200 entidades, incluye 187 acciones que afectan a vivienda, comercio, seguridad y espacio público. Aunque muchas aún no tienen presupuesto asignado, la prioridad es renovar el parque residencial, recuperar pisos turísticos para uso vecinal y reforzar la educación y la cultura en los cuatro barrios del distrito.
Los datos muestran la urgencia: la edad media de los edificios en Ciutat Vella supera los 110 años, muy por encima del resto de la ciudad. Solo el 29 % de las viviendas son de propiedad, frente al 51 % en Barcelona, y el distrito concentra casi una quinta parte de la vivienda protegida pese a representar menos del 7 % de la población.
El plan también aborda la movilidad interna, la ampliación de zonas verdes y la mejora de la iluminación. Se prevé reforzar la conexión con el litoral y adaptar los espacios públicos al cambio climático, con más refugios climáticos y zonas de sombra.
En materia educativa y social, se plantean medidas para combatir el abandono escolar, impulsar la formación profesional y abrir equipamientos en todos los barrios. Además, se pondrá en marcha un plan de acción social y sanitario para afrontar retos como la pobreza infantil, la soledad o la salud mental.
El comercio local será otro de los focos: se aprobará un nuevo plan de usos para evitar el monocultivo comercial y fomentar la diversidad económica. El Ayuntamiento quiere generar empleo de calidad y aprovechar la proximidad del Port de Barcelona para dinamizar la economía social.
La hoja de ruta también contempla reforzar el tejido asociativo, ampliar espacios comunitarios y recuperar los Premios Ciutat Vella. La remodelación de la Rambla se considera clave para la transformación del distrito y su convivencia entre vecinos y visitantes.
Ciutat Vella es mucho más que un destino turístico: es el corazón histórico y social de Barcelona. Sus calles han sido testigo de profundas transformaciones urbanas, desde la gran reforma de los años 90 hasta la actual presión turística. Hoy, el distrito afronta el reto de equilibrar la vida vecinal con la llegada de millones de visitantes cada año. La nueva estrategia municipal busca recuperar el pulso cotidiano y garantizar que Ciutat Vella siga siendo un lugar donde vivir, trabajar y disfrutar, sin perder su identidad única.