La entrega se celebró en la Fundación RBA y reunió a representantes del mundo deportivo, cultural, empresarial e institucional. La edición tenía además un peso especial: los galardones cumplen dos décadas destacando proyectos y trayectorias que han ayudado a situar Barcelona en el mapa internacional.
Iris Tió recibió el reconocimiento en el ámbito deportivo, en un momento clave para la natación artística española. Su trayectoria conecta con una disciplina muy ligada a Barcelona, donde el agua, los clubs y los grandes campeonatos han formado parte de la identidad deportiva de la ciudad durante décadas.
La Fundación Pau Casals fue distinguida por su papel cultural y por mantener vivo el legado de uno de los grandes músicos catalanes del siglo XX. Su trabajo no se limita a conservar una memoria artística, sino que mantiene activo un mensaje vinculado a la música, la educación y el compromiso humanista.
Primavera Sound recibió el premio a la trayectoria. Nacido en 2001, el festival ha cambiado la relación de Barcelona con la música en directo y se ha convertido en una de las grandes citas europeas de cada primavera, con impacto cultural, turístico y económico.
Durante la ceremonia también hubo menciones especiales para Camiral, el resort de golf que acogerá la Ryder Cup en 2031, y para el restaurante Via Veneto, una de las referencias históricas de la gastronomía barcelonesa y la estrella Michelin más veterana de la ciudad.
El acto sirvió además para recordar el momento de fuerte exposición internacional que vive Barcelona. La ciudad encadena grandes hitos culturales, deportivos y urbanos, desde la salida del Tour de Francia hasta la capitalidad mundial de la arquitectura, el centenario de la muerte de Gaudí y la atención global en torno a la Sagrada Família.
Estos premios funcionan como una fotografía del tipo de ciudad que Barcelona quiere proyectar: competitiva, cultural, abierta y capaz de mezclar talento local con mirada internacional. Iris Tió, la Fundación Pau Casals y Primavera Sound representan caminos distintos, pero los tres comparten algo esencial: han llevado el nombre de Barcelona mucho más allá de sus propios escenarios.