El festival ocupará escenarios como el Museu Frederic Marès, el Born Centre de Cultura i Memòria o el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, junto a jardines y fundaciones que amplían el alcance del evento. La idea es clara: sacar la poesía de los espacios tradicionales y acercarla a públicos diversos en toda la ciudad.
Entre los participantes destacan figuras consolidadas como Dolors Miquel, Francesc Parcerisas o Biel Mesquida, junto a intérpretes como Emma Vilarasau y Josep Maria Flotats. La música también tendrá protagonismo con artistas como Marina Rossell o Ferran Palau, en una mezcla constante entre palabra y sonido.
Uno de los momentos clave llegará el 18 de mayo en el Saló de Cent con la entrega del Premi de Poesia Jocs Florals, que este año reconoce a Martí Sales i Sariola. El cierre tendrá lugar el día 21 en el Palau de la Música Catalana con el Festival Internacional de Poesia, una de las citas más esperadas del calendario cultural.
La edición de este año, comisariada por Manuel Forcano y Anna Gual, apuesta por la diversidad de estilos, generaciones y lenguas. Inspirada en la figura de Blai Bonet, la programación busca reflejar distintas miradas sobre el mundo contemporáneo.
Más allá de los escenarios, el festival transforma la ciudad: activa espacios públicos, conecta instituciones culturales y crea nuevas formas de encuentro. Durante esos días, Barcelona no solo acoge poesía, sino que la integra en su vida cotidiana, convirtiendo calles, patios y auditorios en lugares donde la palabra cobra protagonismo.