La subvención será de 600 euros por cada ciclomotor eléctrico adquirido, con un límite del 50 % del precio del vehículo sin IVA. Podrán solicitarla quienes hayan comprado una moto eléctrica nueva desde el 1 de marzo de este año y acrediten el desguace de un ciclomotor de combustión. Para simplificar el proceso, únicamente será necesario presentar el justificante de compra y el certificado de desguace.
El programa contará con una dotación específica de 5,2 millones de euros y permanecerá activo hasta 2028. Forma parte de un plan municipal más amplio, dotado con 15 millones de euros, que busca acelerar la electrificación del parque de ciclomotores de la ciudad y reducir las emisiones contaminantes en los próximos años.
Actualmente Barcelona tiene censados unos 32.000 ciclomotores, de los que alrededor de 24.000 siguen funcionando con motores de combustión. El objetivo del consistorio es invertir esa situación y favorecer que la mayor parte de estos vehículos sean eléctricos antes de que finalice la década. Además, el plan contempla ampliar la red de estaciones de intercambio de baterías para facilitar el uso diario de este tipo de vehículos.
Para facilitar la tramitación, Barcelona de Serveis Municipals (BSM) ofrecerá gratuitamente el servicio de desguace en sus depósitos municipales y entregará el certificado necesario para acceder a la ayuda. De este modo, los solicitantes podrán completar el procedimiento con menos trámites y sin costes adicionales.
La ayuda busca acelerar la renovación de un parque de ciclomotores todavía dominado por los motores de combustión. A partir de septiembre, el resultado dependerá de cuántos propietarios consideren suficiente el incentivo y de si la red de recarga e intercambio de baterías acompaña el crecimiento de la movilidad eléctrica.