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Barcelona logra reducir el ruido en el Eixample tras pacificar sus calles

El ruido baja en el centro de Barcelona tras la llegada de los ejes verdes. Un estudio revela una caída notable de decibelios en el Eixample. Sin embargo, los niveles siguen por encima de lo recomendado. La transformación urbana sigue generando debate vecinal.

Foto por ajuntament.barcelona.cat
Por · Barcelona ·

El ruido baja en el centro de Barcelona tras la llegada de los ejes verdes. Un estudio revela una caída notable de decibelios en el Eixample. Sin embargo, los niveles siguen por encima de lo recomendado. La transformación urbana sigue generando debate vecinal.

El día a día en el Eixample ha cambiado: quienes pasean por sus nuevas plazas y calles pacificadas notan un ambiente más tranquilo. La reducción del tráfico motorizado y la apuesta por los ejes verdes han conseguido rebajar el ruido ambiental, una mejora que ya se percibe en la rutina de vecinos y visitantes.

Un análisis reciente realizado por la Universitat Autònoma de Barcelona confirma que la implantación de estos ejes verdes ha supuesto una disminución media de 3,1 decibelios en el entorno urbano. El estudio, centrado en el corazón del Eixample, comparó los datos recogidos por siete estaciones acústicas antes y después de la transformación, revelando que la bajada del ruido es más evidente durante el día y en días laborables.

Las plazas creadas en los cruces de calles pacificadas destacan como los puntos donde más se nota el alivio acústico, al quedar protegidas del tráfico de paso. Sin embargo, la investigación advierte que, pese a la mejora, los niveles de ruido siguen superando los límites recomendados por la OMS y la Unión Europea, que sitúan el umbral saludable entre 53 y 55 decibelios.

El debate sobre si la vida peatonal podría generar más molestias que los coches ha estado presente en el barrio. Sin embargo, los datos recogidos descartan que el bullicio de los viandantes supere al del tráfico motorizado en las zonas monitorizadas, despejando así una de las principales preocupaciones vecinales.

El Eixample, epicentro de la transformación urbana en Barcelona, se ha convertido en laboratorio de nuevas formas de convivencia y movilidad. Sus calles, diseñadas en el siglo XIX para facilitar la circulación y la vida social, ahora buscan equilibrar el bienestar vecinal con la sostenibilidad. La implantación de ejes verdes y la reducción del tráfico forman parte de una estrategia más amplia para adaptar la ciudad a los retos ambientales y mejorar la calidad de vida de quienes la habitan.

Fuente: Metropoli.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID46937

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