La cifra refleja uno de los mayores operativos urbanos lanzados en Barcelona contra el alquiler turístico irregular. Durante años, barrios como La Barceloneta, el Gòtic, Sant Antoni o parts de l’Eixample vieron cómo numerosos pisos desaparecían del mercado tradicional para convertirse en alojamientos temporales orientados al turismo, reduciendo la oferta disponible para residentes y disparando precios.
El consistorio ha destinado 2,5 millones de euros anuales a esta estrategia de control e inspección. Desde el inicio del plan especial, los servicios municipales han abierto más de 16.200 expedientes sancionadores y emitido más de 18.600 órdenes de cese de actividad contra viviendas que operaban sin licencia.
La presión turística sigue siendo especialmente fuerte en las zonas más céntricas de la ciudad, donde el impacto del turismo se mezcla directamente con la vida cotidiana de los vecinos. La recuperación de miles de pisos empieza a aliviar parcialmente la tensión en algunos barrios, aunque la demanda de vivienda continúa muy por encima de la oferta disponible.
El plan impulsado por el Ayuntamiento marcó además un cambio importante en la manera de gestionar el turismo urbano en Barcelona. Frente a un modelo que durante años priorizó el crecimiento turístico casi sin límites, la ciudad empezó a reforzar la idea de que la vivienda debía mantenerse como un espacio para residentes y no únicamente como activo turístico.
La vigilancia municipal continúa porque el fenómeno sigue muy presente. Las plataformas digitales y la alta rentabilidad del alquiler vacacional mantienen la presión sobre determinados edificios y zonas especialmente atractivas para visitantes internacionales.
Barcelona se ha convertido en uno de los grandes laboratorios europeos en la regulación del turismo urbano y la vivienda. La batalla contra los pisos turísticos ilegales ya no afecta solo al mercado inmobiliario: también redefine la convivencia, la identidad de los barrios y la forma en que la ciudad intenta equilibrar turismo, negocio y vida cotidiana.