El galardón tendrá una dotación de 300.000 euros y se entregará cada dos años. Está abierto a personas, organizaciones e instituciones de cualquier país, con el objetivo de identificar iniciativas que generen cambios medibles y sostenibles.
La primera edición está prevista para 2027. Con este lanzamiento, Barcelona busca posicionarse como punto de referencia en el reconocimiento de proyectos vinculados a la cultura de paz y la convivencia.
El premio se suma a otras líneas de trabajo impulsadas por el consistorio en este ámbito. La ciudad lleva años desarrollando iniciativas de mediación, colaboración internacional y promoción de derechos fundamentales.
La creación de esta distinción amplía ese enfoque y proyecta la actividad local hacia un escenario global, con la intención de atraer propuestas que puedan servir de ejemplo en otros contextos.
Aunque el premio tiene alcance internacional, refuerza la imagen de Barcelona como ciudad comprometida con la convivencia y los derechos. Esto puede traducirse en más proyectos, iniciativas y colaboraciones que también impactan a nivel local. A medio plazo, consolida una línea de acción que conecta políticas públicas con el día a día de los vecinos.
La iniciativa sitúa a la ciudad en un nuevo nivel dentro del debate global.