El aviso se dirige especialmente a personas mayores, con enfermedades crónicas o en situación de vulnerabilidad social. En episodios de calor intenso, no se trata solo de pasar una mala tarde: las altas temperaturas pueden provocar deshidratación, golpes de calor y empeorar problemas de salud previos.
Durante este miércoles y jueves, equipos municipales y de Cruz Roja recorrerán distintos puntos de la ciudad para informar sobre los refugios climáticos disponibles. También repartirán agua, gorras, toallas, crema solar y otros materiales básicos para quienes pasan muchas horas en la calle.
El operativo se coordina entre los Servicios de Intervención en el Espacio Público, el Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona y Cruz Roja. La prioridad será llegar a las zonas donde viven o se concentran personas con más riesgo ante temperaturas extremas.
La red de refugios climáticos vuelve a ganar protagonismo. Bibliotecas, centros cívicos y otros equipamientos públicos ofrecen espacios frescos donde cualquier vecino puede entrar para descansar, beber agua o pasar las horas centrales del día lejos del calor acumulado en la calle.
El Ayuntamiento insiste en seguir medidas sencillas pero importantes: evitar esfuerzos en las horas de más sol, beber agua aunque no se tenga sed, bajar persianas, ventilar cuando refresque y prestar atención a personas mayores que viven solas o tienen poca movilidad.
El calor extremo también cambia la forma de usar la ciudad. Los desplazamientos se acortan, las plazas se vacían a ciertas horas y los equipamientos públicos se convierten en una red de apoyo para quienes no tienen una vivienda bien aislada o climatizada.
La alerta deja una idea cada vez más presente en Barcelona: protegerse del calor ya forma parte de la vida urbana. Saber dónde refugiarse, cómo organizar el día y a quién pedir ayuda puede marcar la diferencia cuando la temperatura deja de ser una molestia y se convierte en un riesgo real.
UPD: El 8 de julio Barcelona batió un nuevo récord histórico de calor, con 40,9 ºC registrados en el Observatori Fabra, en plena sucesión de episodios de temperaturas extremas en Catalunya. La alerta municipal mantiene toda su importancia: el Ayuntamiento ya había activado avisos por SMS a más de 11.800 personas vulnerables y equipos de calle para repartir agua, gorras, toallas, crema solar y otros elementos de protección ante el calor intenso.