Los nuevos vehículos están diseñados para circular con mayor facilidad por calles estrechas, como las de Ciutat Vella o Gràcia, donde los camiones de mayores dimensiones encuentran más dificultades para maniobrar. Gracias a su tamaño reducido, los equipos podrán llegar con mayor rapidez a incendios y otras emergencias en zonas de alta densidad urbana.
Cada autobomba mide alrededor de seis metros de longitud e incorpora una cisterna con capacidad para 1.400 litros de agua. Además, dispone de un sistema de bombeo capaz de suministrar hasta 2.000 litros por minuto a baja presión y 400 litros por minuto a alta presión, adaptándose a distintos tipos de intervención.
La presentación de la nueva flota ha coincidido con el balance de la campaña forestal iniciada el pasado 22 de abril. Hasta finales de julio, los Bombers de Barcelona habían intervenido en dos incendios forestales, con una superficie afectada de 0,48 hectáreas, y habían realizado 208 recorridos preventivos por Collserola y las zonas de interfaz urbano-forestal.
Desde el Ayuntamiento insisten en que estos datos reflejan la importancia de la prevención, aunque recuerdan que agosto y septiembre siguen siendo meses especialmente sensibles por el riesgo de incendios. Por ello, el consistorio mantiene activos los dispositivos de vigilancia y hace un llamamiento a la ciudadanía para extremar las precauciones y respetar las restricciones vigentes en los espacios naturales.
La renovación de la flota forma parte de la estrategia municipal para modernizar los servicios de emergencia y adaptar sus recursos a las necesidades de una ciudad cada vez más compleja. Invertir en vehículos más ágiles y mejor equipados permite reducir los tiempos de respuesta y reforzar la seguridad tanto de los equipos de intervención como de los vecinos en situaciones de riesgo.