El edificio, completamente rehabilitado, cuenta con 18 pisos. La mayoría se ha destinado a alquiler asequible, mientras que algunos se han reservado para entidades sociales y para un antiguo residente con derecho de retorno. Los precios se sitúan por debajo del mercado, en un entorno donde acceder a vivienda resulta especialmente difícil.
Durante la entrega de llaves, el alcalde Jaume Collboni destacó la necesidad de acelerar la creación de vivienda protegida y reiteró el objetivo de eliminar los pisos turísticos en los próximos años para recuperar espacio residencial.
La rehabilitación del inmueble, protegido por su valor patrimonial, se ha realizado con fondos europeos Next Generation. El proyecto combina conservación arquitectónica con nuevas soluciones habitacionales, adaptando el edificio a las necesidades actuales sin perder su identidad.
Con esta operación, el Ayuntamiento continúa ampliando su parque público de vivienda y refuerza el papel de Ciutat Vella como uno de los distritos clave en esta estrategia.
En un barrio como la Barceloneta, donde el turismo ha transformado profundamente el uso del espacio, cada nueva vivienda asequible tiene un impacto directo en la vida cotidiana. Más allá de las cifras, este tipo de proyectos reflejan un intento de reequilibrar el modelo urbano, manteniendo el carácter del barrio y asegurando que siga siendo un lugar habitable para quienes lo llaman hogar.