Ubicada en el Moll Príncep d'Espanya, la terminal permitirá gestionar hasta 180.000 vehículos al año y almacenar miles de unidades de forma simultánea. El objetivo es absorber el crecimiento del tráfico, especialmente de coches procedentes de Asia, y reforzar el papel del puerto como puerta de entrada al sur de Europa.
El proyecto, impulsado por International Car Operators (ICO), incluye una inversión de 75 millones de euros y una concesión a largo plazo. La instalación incorporará soluciones digitales para controlar en tiempo real cada vehículo y automatizar procesos, lo que agiliza la operativa y reduce tiempos.
La conexión con tren, carretera y transporte marítimo será uno de los puntos fuertes. Esta intermodalidad facilitará el movimiento rápido de coches hacia otros puntos de España y Europa, generando nuevas oportunidades para empresas logísticas y servicios asociados.
Además, la terminal estará adaptada al crecimiento del coche eléctrico, con puntos de recarga y sistemas diseñados para optimizar el espacio y los flujos internos. También permitirá operar con distintos tipos de transporte, incluidos megacamiones.
Para la ciudad, este tipo de infraestructuras no solo afecta al puerto. Tiene impacto directo en el empleo, en la actividad de empresas locales y en el movimiento diario de mercancías, reforzando el papel de Barcelona como uno de los grandes nodos logísticos del Mediterráneo.