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Barcelona regula la ayuda a domicilio con más derechos y control

Barcelona ha aprobado un nuevo reglamento para el Servei d’Ajuda a Domicili, una pieza clave para miles de personas mayores, dependientes o en situación de vulnerabilidad. La normativa fija por primera vez un marco común de derechos, deberes y criterios de acceso para usuarios, familias, profesionales y entidades prestadoras.

Barcelona impulsa un nuevo reglamento para transformar la ayuda a domicilio

Por · Barcelona ·

El texto llega después de un proceso participativo que reunió cerca de 300 aportaciones. El objetivo es reducir la incertidumbre en la gestión diaria del servicio, aclarar cómo se accede a las prestaciones y reforzar la protección jurídica de quienes reciben cuidados en casa.

El reglamento también ordena la contribución económica de los usuarios según su capacidad. Los importes quedarán vinculados a los precios públicos municipales y deberán comunicarse con mayor claridad, evitando diferencias de criterio entre casos similares.

Una de las novedades será la creación del Consell del Servei d’Atenció Domiciliària. En este órgano participarán usuarios, familiares, trabajadoras, personal del Institut Municipal de Serveis Socials y representantes de las empresas y entidades que prestan el servicio.

La norma incorpora además un régimen sancionador. Las infracciones graves podrán conllevar la suspensión o retirada de la ayuda para determinados usuarios y multas de hasta 100.000 euros para las entidades responsables de incumplimientos especialmente relevantes.

El SAD atendió en 2025 a cerca de 20.000 personas y acumuló más de 3,5 millones de horas de atención. El nuevo contrato, todavía pendiente de adjudicación, prevé incorporar nuevos perfiles profesionales, mejorar la coordinación y reforzar la comunicación con las familias.

El presupuesto anual crecerá hasta rozar los 146 millones de euros, un 35,56% más. El convenio colectivo también contempla una subida salarial progresiva del 41,55% hasta 2031, una medida que busca reducir la precariedad y mejorar la estabilidad de las plantillas.

La perspectiva de género tendrá un peso específico, ya que buena parte del trabajo de cuidados sigue recayendo sobre mujeres. La nueva regulación pretende reconocer mejor esa realidad y repartir las responsabilidades entre administración, familias y comunidad.

El cambio deja un servicio más reglado y con más mecanismos de control en una ciudad que envejece y necesita cuidados cada vez más complejos. Para quienes dependen del SAD, la clave estará en que las nuevas normas se traduzcan en menos esperas, mejor atención y mayor continuidad en casa.

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Javier Montellà
Javier Montellà
Periodista, editor profesional
Publicado ID49429

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